La era digital ha transformado cómo los colombianos consumen entretenimiento
El celular inteligente es posiblemente la herramienta tecnológica más disruptiva que la humanidad ha creado. Su impacto ha llegado a cada aspecto de la vida del ser humano: desde la educación, pasando por el trabajo y, sin duda, por el entretenimiento, que posiblemente es la industria en la que más repercusión ha tenido.
Colombia no ha sido la excepción en el impacto que esta herramienta ha tenido en el diario vivir de sus ciudadanos. Los celulares han abierto la puerta a nuevas formas de entretenimiento, como los podcasts, los videos cortos, los short dramas, los influencers, las plataformas deportivas, los casinos como Brasil 777 Casino, las plataformas de lectura, las musicales y las de microblogging, entre muchas otras.
Hace pocas décadas, Colombia era la cuna de uno de los proyectos de radio más importantes a nivel mundial: Radio Sutatenza. Este proyecto ayudó a educar a gran parte de la población rural de Colombia que no tenía acceso a infraestructura física donde recibir clases. Ha sido reconocido a nivel mundial como una de las apuestas no solo educativas, sino también radiales, más innovadoras, e hizo que el país se moviera a través de la radio.
Luego llegó la televisión, y las imágenes le dieron un vuelco al país de la radio. Antes, la gente se informaba con la radio y entretenía con las fabulosas radionovelas, que conquistaron al público a través del sonido con emocionantes historias que iban desde lo dramático hasta lo fantástico. Cómo olvidar a Kalimán, Kadir el árabe, La ley contra el hampa y muchas otras radionovelas que hacían volar la imaginación de los radioescuchas.
Pero con la televisión llegaron las telenovelas, que trajeron una nueva forma de consumir historias. Estas empezaron a escalar con el paso del tiempo hasta convertirse en un referente de cómo se creaba entretenimiento no solo en Colombia, sino también en el resto de América Latina. No es poca cosa el éxito que tuvieron producciones como Yo soy Betty, la fea o Café con aroma de mujer.
Y luego llegó el celular. Este pequeño aparato, que empezó a robarse la atención de las personas, transformó la forma en la que los colombianos no solo consumen historias, sino también juegan, compran, trabajan, se informan y mucho más.
El auge del streaming
El streaming de video fue el primer gran terremoto que notó la ya consolidada industria del cine. Servicios como Netflix, Prime Video y Disney+ llegaron para quedarse. Sin embargo, no solo las plataformas extranjeras han logrado posicionarse: otras de origen local, como RTVCPlay, se han ganado un espacio entre los colombianos al ofrecer contenido nacional gratuito en un formato pensado para el móvil.
Las grandes plataformas también han notado el potencial de la región no solo para el consumo, sino también para la creación de nuevas historias que enriquezcan sus catálogos. Una muestra de ello es la apuesta de Netflix por adaptar la obra más importante de la literatura no solo de Colombia, sino de Latinoamérica: Cien años de soledad. La plataforma invirtió alrededor de 50 millones de dólares para llevar a feliz término dos temporadas celebradas por la crítica y el público, que aportaron a la economía colombiana más de 160 millones de dólares.
El auge del streaming, junto con las redes sociales, ha afectado directamente a la televisión abierta. Los ratings de los canales nacionales han caído de forma constante, mientras que las suscripciones a servicios de streaming crecen año tras año. La publicidad también se ha reconfigurado: los anunciantes ahora prefieren segmentar audiencias en plataformas digitales antes que pautar en horarios fijos.
La música y los podcasts conquistan el móvil
Según estudios recientes, el tiempo dedicado a los podcasts en Colombia creció más del 40 % en los últimos dos años, y los temas locales dominan las listas de reproducción. No solo en lo que ha podcast se refiere, también a música, donde a diferencia de otros países de la región en Colombia los artistas nacionales dominan las listas de reproducción en Spotify y plataformas similares.
Estas plataformas también han abierto una puerta para que periodistas, chefs y artistas cuenten sus historias sin depender de los grandes medios, lo que ha creado un ecosistema más diverso y directo.
El auge de las plataformas interactivas
Más allá del consumo pasivo de video y audio, ha crecido una categoría de entretenimiento en la que el usuario no solo mira, sino que participa. Los videojuegos online, las apuestas deportivas y los casinos digitales han encontrado en Colombia un mercado receptivo, impulsado por la penetración de los smartphones y la mejora en la conectividad a internet. Este segmento ya compite directamente con las plataformas de streaming por el tiempo libre de los colombianos, especialmente entre los adultos jóvenes.
La oferta es amplia y variada. Mientras unos prefieren la adrenalina de un partido en vivo con apuestas en tiempo real, otros se inclinan por la experiencia inmersiva de un juego de mesa transmitido desde un estudio. La capacidad de interactuar con el contenido es lo que los diferencia del visionado pasivo de una serie.
Estas plataformas han creado experiencias multijugador en línea en torno al deporte y las transmisiones en vivo.
El futuro del ocio digital en el país
Aunque el consumo de entretenimiento a través de estas plataformas no parece disminuir, sí surgen preguntas importantes. La saturación de opciones puede llevar a una fatiga de decisión; ya se ha visto cómo el tiempo de retención de los usuarios ha disminuido, pasando de alrededor de dos minutos a menos de 20 segundos en los últimos años. De igual manera, la dependencia de las pantallas ya preocupa a educadores y psicólogos.
El ecosistema del entretenimiento digital en Colombia es el reflejo de un país que se mueve rápido, que abraza lo nuevo sin soltar las tradiciones. Basta con ver cuál es la telenovela más vista en Netflix o Prime Video: Yo soy Betty, la fea. Esto demuestra que los colombianos aprecian no solo las nuevas formas de entretenimiento, sino también que estas sean de calidad y no pierdan la esencia de lo que representa la identidad nacional.
Lo interesante será ver cómo la industria local sigue moldeando estas herramientas para crear contenido que realmente hable de nosotros y no solo de las visiones desde el exterior.

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