¿Los métodos de enseñanza del profesorado colombiano necesitan innovación? Esto dicen los datos
Dominar la materia y saber explicarla frente al tablero, ha sido el método principal con el que los profesores en Colombia imparten sus clases, y aunque durante mucho tiempo se creyó que este era el estándar para ser un buen profesor, la investigación ha demostrado que saber mucho no basta: la forma de enseñar también determina cuánto aprenden los estudiantes.
Recientemente, algo que genero gran conversación alrededor de la educación en Colombia y en cómo esta se imparte, fueron los resultados de las pruebas PISA 2025, que la OCDE aplica a jóvenes de 15 años y cuyos resultados se conocieron a comienzos de septiembre.
¿Qué dijeron las cifras?
Colombia registro 381 puntos en matemáticas, 399 en lectura y 414 en ciencias. Muy por debajo de los promedios de la OCDE que fueron 463, 461 y 482, respectivamente. En matemáticas la distancia es de 82 puntos, y según los análisis de la prueba cerca del 71 % de los estudiantes colombianos no alcanzó el nivel mínimo de desempeño. En lectura, alrededor del 46 % llegó al nivel 2 o superior, frente al 69 % en el promedio de la OCDE. En ciencias lo hizo el 50 %, frente al 74 %.
Colombia ocupó el puesto 61 entre los 91 países y economías evaluados. Aunque la OCDE señala que los resultados del país son aproximadamente los mismos que en 2022 (los primeros que se hicieron luego de la pandemia de COVID-19), lectura y matemáticas bajaron, y ciencias tuvo una mejora leve de tres puntos.
No es un problema solo colombiano. A nivel global, matemáticas y lectura registraron en 2025 los promedios más bajos de la OCDE desde que existe la medición. Varios de los factores a los que se aducen estos resultados son: La Inteligencia Artificial y las redes sociales.
Estas dos tecnologías estarían afectando en áreas claves, como el acceso rápido a información, la percepción de inutilidad de aprender datos y el tiempo de concentración; muchos estudiantes lejos de usar la IA para profundizar en los temas, le solicitan resúmenes rápidos de libros o ensayos, realizar la tarea por ellos o investigar los temas; además, la capacidad de la misma de tener almacenado casi literalmente todo el conocimiento de la humanidad, les hace creer en lo inútil de aprender formulas o conocimientos puntuales que simplemente podrían preguntar a una IA; a esto se le suma la reducción en la atención o concentración para realizar tareas, la cual paso de dos minutos y medio en 2004 a 47 segundos en 2026; algo íntimamente relacionado con las redes sociales.
Todo esto hace que concentrarse en tareas de larga duración o con ciertos grados de complejidad sea difícil.
Aun así, un país cuyos resultados se estancan mientras el mundo cambia tiene razones de sobra para revisar lo que ocurre en el aula y no podemos quedarnos solo en que los estudiantes no quieren aprender, o que las nuevas tecnologías son las culpables últimas y ya está.
Por ello debemos empezar a cuestionar que métodos de enseñanzas están usando los profesores, como innovar esos métodos, que herramientas y conocimientos se les puede brindar para que diseñen mejor sus clases y logren hacer llegar a los estudiantes el conocimiento de una forma más práctica.
¿Un método de enseñanza distinto sirve?
Una de las investigaciones más citadas sobre esta pregunta es un metaanálisis publicado en 2014 en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Un equipo de la Universidad de Washington revisó 225 estudios que comparaban la clase magistral tradicional con metodologías de aprendizaje activo en carreras de ciencias, ingeniería y matemáticas. Tras estos estudios se pudo concluir que los estudiantes con aprendizaje activo mejoraron su rendimiento en los exámenes en el equivalente a media letra en la calificación, y en las clases tradicionales la tasa de reprobación era 55 % mayor.
Es cierto que el estudio se centró en educación superior y en áreas STEM, así que no conviene extrapolarlo sin más a cualquier nivel educativo. Aun así, es una de las pruebas más sólidas de que el método importa.
Design Thinking: pensar la clase como se piensa un producto
Entre las metodologías que más interés han despertado está el Design Thinking o pensamiento de diseño, un enfoque nacido en el mundo del diseño de productos que parte de empatizar con el usuario, definir el problema, idear, prototipar y evaluar. Aplicado a la educación, invita a docentes y estudiantes a resolver problemas reales de forma creativa y colaborativa.
En Colombia ya hay experiencias documentadas. El investigador Reinhold Steinbeck, vinculado a Stanford y a la Universidad de São Paulo, publicó en la revista Comunicar un artículo sobre cómo esta metodología se aplicó en una universidad colombiana para fortalecer la creatividad de los estudiantes en cursos a distancia. Otro trabajo, publicado en 2020 en la Revista on line de Política e Gestão Educacional, diseñó una caja de herramientas basada en Design Thinking para que docentes de preescolar de una institución en Floridablanca (Santander) planearan sus clases de manera más creativa.
Educación 4.0 y el reto de los docentes
La llamada educación 4.0, ligada a la cuarta revolución industrial, propone integrar tecnología, personalización del aprendizaje y habilidades como el pensamiento crítico y la colaboración. El obstáculo no está en las herramientas, sino en quienes las usan.
Un estudio sobre los docentes de la Universidad de los Llanos encontró que la creación de contenidos digitales fue la dimensión con el puntaje más bajo, y concluyó que las instituciones deben reforzar la adopción de estas competencias. En Pasto, una investigación publicada en 2024 en la Revista UNIMAR evaluó a 27 profesores de un colegio y encontró que se ubicaban en el nivel “explorador”, avanzando hacia el “integrador”, según los estándares del Ministerio de Educación. Los autores recomiendan planes de formación en competencia digital.
En resumen, hay voluntad, pero falta formación específica.
Formar a quienes forman
Si la innovación pedagógica funciona y los docentes necesitan herramientas para aplicarla, la pregunta natural es dónde se forman esos profesionales. Cada vez más universidades colombianas ofrecen posgrados en esta línea. La Especialización en Innovación Pedagógica de la Universidad del Rosario, por ejemplo, es un programa 100 % virtual de un año que incluye módulos de Design Thinking, educación 4.0 y neuroaprendizaje, además de laboratorios de innovación docente.
Programas como este, apuntan a lo que la evidencia sugiere: que el cambio empieza cuando el docente cuenta con herramientas para enseñar de otra manera.
Los métodos de enseñanza sí requieren innovación, y hacerla posible depende de invertir en la formación de quienes están frente al aula.
Fuentes consultadas
- Infobae Colombia. Resultados PISA 2025.
- Active learning increases student performance in science, engineering, and mathematics.
- Evaluación de la competencia digital docente: un estudio exploratorio.
- El «design thinking» como estrategia de creatividad en la distancia.
- Design Thinking como herramienta para incentivar prácticas creativas en docentes de preescolar.
- Competencias digitales de los docentes en la Universidad de los Llanos, Colombia.
- Créditos de la imagen: Eduard Perez – Pexels.

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