El Animero: la leyenda y la tradición
El animero es una persona que tiene la misión o facultad de interceder o mediar por las ánimas (almas del purgatorio) para que estas reciban oraciones para su descanso eterno.
Este curioso personaje ha estado ligado a la cultura cristiana-católica y, debido a lo ceremonial y místico de su ritual, se ha convertido en objeto de mitos y leyendas. Hoy en día no es tan popular como lo era antaño, cuando en cada pueblo existía un animero. Son pocas las poblaciones alrededor del mundo donde aún persiste esta tradición, la cual se encuentra plagada de leyendas y misticismo.
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En Colombia hay distintos relatos ligados a la figura del animero. Una de las leyendas más reconocidas acerca de este personaje es la de Mompox, Bolívar.
Leyenda del animero de mompox
Durante una noche del mes de noviembre, el animero salió a realizar su tradicional recorrido por las calles de Mompox. Lo hizo a la medianoche y, como siempre, acompañado de su séquito de ánimas, las cuales lo acompañaban en sus rezos y peticiones al pueblo por oraciones para el descanso eterno de aquellas almas del purgatorio.
El animero se detenía en cada esquina, se arrodillaba y pedía a viva voz: “Un padrenuestro por las ánimas del purgatorio, por amor a Dios”. Así seguía por cada calle y esquina, pidiendo oraciones a favor de las ánimas. Todo el pueblo en aquellas épocas respetaba esta tradición y evitaban salir a las calles a interrumpir la labor del animero. Se acostaban temprano y, si por alguna razón estaban despiertos cuando pasaba, se ponían a orar un padrenuestro o un rosario.
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Sin embargo, una vecina de esta población se quedó toda la noche cosiendo. Cuando escuchó al animero y a la procesión pasar, ya sea por curiosidad o descuido, abrió la ventana y se encontró de frente con ellos. Una de las ánimas se apartó del grupo y le entregó una vela encendida a la mujer; ella, con gran rapidez, la apagó y se acostó a dormir. Al día siguiente, cuando fue a revisar aquella vela, en su lugar encontró una canilla (hueso) de muerto. Esto espantó a la mujer y se convirtió en una advertencia de que no se puede interrumpir la labor del animero.
Origen de la tradición del animero
Aunque la figura del animero siempre se ha ligado a la tradición cristiano-católica, sus orígenes en Latinoamérica también tienen parentesco con las tradiciones indígenas. El culto a los muertos es propio de las costumbres de estas comunidades, las cuales les rendían homenaje a través de ritos y eventos originarios de su cultura mucho antes de la colonización.
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Tras los procesos de colonización, muchas tradiciones se entremezclaron, dando origen a celebraciones como el Día de los Muertos. Esta festividad tiene su principal popularidad en México, pero se celebra en otros países de Latinoamérica, como Colombia, Ecuador y Bolivia, entre otros.
En la religión católica, el animero nació como una figura que intercedía o servía como una especie de interlocutor entre las ánimas del purgatorio y el mundo terrenal. En tiempos anteriores, el culto hacia las ánimas era muy popular y se les solía pedir favores. Aún hoy persiste en una parte de la comunidad católica la devoción hacia las “ánimas benditas”, aunque en menor medida. Por su parte, los animeros se han ido transformando poco a poco en personajes de leyendas, atractivos turísticos o tradiciones culturales ligadas a la identidad del territorio. Es así como en América Latina se hace una mezcla de tradiciones entre las costumbres provenientes de España (como el culto a las ánimas y los animeros que interceden por ellas) y los días de muertos, que tienen su origen en la cultura indígena.
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En España existían, además de los animeros individuales, cuadrillas de animeros que recorrían los pueblos con música. También en las islas Canarias (España) existe un personaje al que se le conoce como animero, el cual era considerado una especie de curandero o médium que exorcizaba “espíritus arrimados”. Estos personajes desaparecieron de esta región a mediados de los años cincuenta y siempre estuvieron ligados a las tradiciones aborígenes de la cultura isleña, más que a la religión católica.
Otras leyendas y supersticiones ligadas al animero
En cada pueblo existen relatos sobre este personaje. Además de Mompox, en varios municipios de Bolívar también se suele contar la leyenda del animero con distintas versiones. Una que es muy popular es la del municipio de Margarita, Bolívar.
Leyenda del Animero de Margarita, Bolívar
Dice la leyenda que, en Margarita y sus alrededores, el animero suele salir en Viernes Santo desde el cementerio, seguido de un séquito de ánimas que llevan canillas (huesos) en las manos como si fuesen velas. Si encuentran a alguien en medio de su camino, le entregan esta “vela”, que se transforma en canilla y lo deja petrificado.
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La única solución para romper la maldición es que un recién nacido agarre la canilla. Se dice que el animero de Margarita es visto rezando por las almas del purgatorio en las calles de esta población, seguido de su séquito de ánimas, que lucen como figuras transparentes.
Otras supersticionessobre el animero
Se cuenta que el animero es el único que puede ver a las ánimas; es por ello que usa la capucha, para evitar mirar hacia atrás y ver a todas las que lo siguen. Se dice también que el rito debe realizarse solo hasta antes de las 3 de la madrugada; si se pasa de esa hora, se corre el riesgo de que las ánimas se queden en el mundo terrenal causando daños. También se le ha atribuido la capacidad de realizar milagros al finalizar los recorridos, e incluso se afirma que tocar sus ropas asegura un favor divino.
¿En qué lugares aún existe el animero?
En Colombia, la tradición persiste en municipios como Mompox, Sincé, Copacabana, Marinilla, San Roque y Puerto Berrío. En Ecuador también continúa en poblaciones como Penipe y Cahuasqui, entre otras. En México sobrevive en poblaciones similares, y, de esta forma, en varios países latinoamericanos aún se mantiene esta tradición, aunque cada vez desaparece más.
¿Cómo luce el animero?
Según el país y la ciudad donde se lleve a cabo la tradición o se relaten historias sobre este personaje, cambiarán algunos elementos. En Latinoamérica, el animero suele ser un hombre que viste túnica blanca, una capucha que cubre gran parte de su rostro, una campana en una mano y una cruz en la otra.
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En otros lugares, el animero suele llevar una calavera en la mano o un rosario. A veces viste una capa de cuero, lleva una linterna en la mano o viste túnicas de colores.
Ya que cada país, región y ciudad tiene sus propias tradiciones, es normal que el animero haya ido adoptando elementos propios de la cultura de cada territorio, así como de la idiosincrasia de quienes asumen este rol.
¿Cómo protegerse del animero?
Como tal, el animero no es un ser maligno. Sin embargo, la tradición dicta que se debe evitar interrumpir sus ritos para que no te caigan maldiciones. Igualmente, las leyendas advierten que no se debe salir en la noche cuando el animero se encuentra en su recorrido para evitar atraer a las ánimas. Si uno se lo encuentra de frente, debe ponerse a rezar el padrenuestro.

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