Transformación de los métodos de pago en Colombia: El rol de PSE y las billeteras digitales en el e-Commerce
Durante años, comprar por internet estuvo estrechamente asociado a tener una tarjeta de crédito. En Colombia, esa relación se ha debilitado. Las transferencias desde cuentas bancarias, los depósitos digitales, los códigos QR y los sistemas de pago inmediato permiten completar cada vez más operaciones sin introducir los datos de una tarjeta.
El cambio ya se refleja en las cifras del comercio electrónico. Según la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE), las ventas online alcanzaron COP 145,4 billones durante 2025, un 11,1 % más que en 2024. En el mismo periodo se registraron 684,6 millones de compras en línea.
Más interesante todavía es observar cómo se pagaron esas operaciones. El débito desde cuenta bancaria mediante PSE representó el 57,2 % del valor de las transacciones de e-Commerce en 2025 y el 46,5 % de su número total.
PSE convirtió la cuenta bancaria en un medio de compra online
PSE, operado por ACH Colombia, permitió trasladar al comercio electrónico una acción que el usuario ya conocía: pagar directamente desde su cuenta bancaria.
Para el comprador, esto elimina la necesidad de disponer de crédito para completar una adquisición. Al seleccionar PSE en un comercio compatible, la operación se conecta con la entidad financiera elegida y el pago se realiza utilizando los fondos disponibles en la cuenta.
Su peso en el mercado es considerable. En el segundo trimestre de 2025, PSE llegó a representar el 63,9 % de las transacciones de comercio electrónico medidas por la CCCE.
La infraestructura también continúa expandiéndose. ACH Colombia informó en 2026 que más de 35.000 empresas estaban integradas al ecosistema PSE.
Así, el botón de pago dejó de ser simplemente una alternativa a la tarjeta y pasó a ocupar un lugar propio dentro del hábito de compra colombiano.
Las billeteras cambiaron la relación cotidiana con el dinero
En paralelo se produjo otro cambio: millones de usuarios comenzaron a gestionar parte de sus pagos desde aplicaciones financieras.
Las llamadas billeteras digitales pueden estar asociadas a productos distintos, por lo que no todas funcionan jurídicamente de la misma manera. Algunas operaciones se apoyan en cuentas bancarias y otras en depósitos electrónicos o productos de bajo monto.
Lo importante para el consumidor es que muchas acciones que anteriormente exigían conocer números de cuenta, utilizar efectivo o acudir a determinados canales pueden comenzar ahora desde una aplicación.
El Banco de la República señala que durante la última década el crecimiento de billeteras digitales, transferencias electrónicas y códigos QR contribuyó a la digitalización de los pagos en Colombia. Al mismo tiempo, la falta de interoperabilidad entre distintos proveedores fue durante años una de las limitaciones del sistema.
Ese problema abrió el camino para una transformación todavía mayor.
Bre-B añade una capa de interoperabilidad
Bre-B entró en operación el 6 de octubre de 2025 como sistema interoperado de pagos inmediatos de Colombia. Su objetivo es permitir que personas y comercios envíen y reciban dinero entre diferentes entidades participantes mediante reglas e infraestructura comunes.
El usuario puede emplear una “Llave” asociada, por ejemplo, a su número de teléfono, documento, correo electrónico o un identificador alfanumérico. También pueden realizarse operaciones mediante códigos QR.
Entre sus características destacan:
- transferencias en segundos;
- funcionamiento las 24 horas y los 7 días de la semana;
- interoperabilidad entre entidades participantes;
- pagos de persona a persona y de persona a comercio;
- utilización de cuentas y determinados depósitos como origen o destino;
- identificación mediante Llaves o QR.
Tras sus primeros seis meses de operación, Bre-B había superado los 34 millones de usuarios registrados, según el Banco de la República.
PSE y Bre-B no son exactamente lo mismo. El primero posee una trayectoria consolidada como mecanismo de pago y recaudo online; Bre-B funciona como infraestructura interoperable de pagos y transferencias inmediatas. Ambos, sin embargo, reflejan la misma evolución hacia movimientos de dinero cada vez más digitales.
Un método popular en Colombia no está disponible automáticamente en cualquier web
El crecimiento de estos sistemas introduce una cuestión práctica para quien compra o utiliza servicios internacionales: los medios de pago siguen teniendo una dimensión local.
Un sitio puede estar disponible en español y aceptar usuarios de distintos países sin integrar necesariamente PSE, Bre-B o la billetera concreta que utiliza una persona.
Esto también afecta a plataformas de ocio. Al entrar, por ejemplo, en Brazino777 online casino, la presencia de una versión en español no permite deducir qué medios colombianos están habilitados para una cuenta determinada. Esa información debe comprobarse directamente entre las opciones de depósito o retiro que el servicio muestre al usuario y en sus condiciones vigentes.
Además, en plataformas con apuestas de dinero real existe una cuestión separada: que un medio de pago funcione técnicamente no demuestra que el operador esté autorizado para ofrecer sus servicios en la jurisdicción del usuario.
Por eso conviene separar tres comprobaciones: qué servicio se está utilizando, si puede operar legalmente en el territorio correspondiente y qué método procesa realmente la transacción.
La rapidez no elimina la necesidad de revisar una operación
Los sistemas digitales reducen pasos, pero también hacen que confirmar correctamente los datos sea más importante.
Bre-B, por ejemplo, permite verificar un nombre enmascarado del receptor antes de confirmar una transferencia. El Banco de la República recomienda comprobar esa información antes de enviar los fondos.
Para una compra online conviene aplicar una lógica similar. Antes de autorizar el pago hay que revisar:
- identidad del comercio;
- importe definitivo;
- concepto de la operación;
- método seleccionado;
- posibles costes adicionales;
- destinatario del dinero.
La velocidad debería reducir el tiempo de procesamiento, no el tiempo dedicado a comprobar si una operación es correcta.
Del checkout tradicional a los pagos integrados
La transformación colombiana no consiste únicamente en sustituir efectivo por una pantalla. También está cambiando la estructura del checkout.
Durante 2025, Colombia registró 684,6 millones de compras online, un crecimiento interanual del 19,9 %. Además, entretenimiento fue la categoría con mayor participación por número de transacciones, con el 25,7 %. Estas cifras muestran un mercado en el que pagar digitalmente forma parte de actividades cada vez más cotidianas.
La siguiente etapa probablemente estará marcada por la interoperabilidad. El Banco de la República explica que Bre-B fue diseñado precisamente para integrar avances previos de la industria mediante estándares técnicos y reglas comunes, reduciendo problemas de coordinación entre sistemas.
En mi opinión, PSE fue decisivo para normalizar el pago directo desde cuentas bancarias dentro del e-Commerce colombiano, mientras que las billeteras y Bre-B están llevando esa lógica hacia un ecosistema más inmediato e interoperable. El resultado no es simplemente una mayor cantidad de opciones en la pantalla de pago: es una infraestructura en la que comprar, cobrar y transferir dinero dependen cada vez menos de un único instrumento financiero.

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